viernes, 20 de mayo de 2011

COMO ORAR

 Por Charles Finney


Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Romanos 8:26

Puede que preguntes: "¿Por quién hemos de orar así, con fervor? Queremos saber los casos, las personas, los lugares y los tiempos si hemos de hacer la oración de fe." Y yo contesto, como ya he contestado antes: "Cuando tenéis la evidencia --de las promesas, Escrituras, providencias o directrices del Espíritu-- de que Dios quiere las cosas por las cuales oráis."

"¿No es verdad que hay una promesa de que los padres piadosos pueden pedir por sus hijos? ¿Por que, pues, hay tantos padres piadosos que tienen hijos impenitentes, que mueren en sus pecados?" Admitiendo que sea así, ¿qué demuestra este hecho? "Que Dios sea veraz, y todo hombre mentiroso" (Romanos 3:4). ¿Qué vamos a creer, que la promesa de Dios ha fallado o que estos padres no cumplieron con su deber? Quizá no creían la promesa, o no creían que hubiera lo que llamamos la oración de fe. Como sea, siempre que hallamos un creyente que no cree en esta oración, vemos, en general, que sus hijos u otros familiares están todavía en sus pecados, ¿no conduce un punto de vista así al fanatismo?

¿No pensarán muchos que están ofreciendo la oración de fe cuando no lo están? Algunos piensan que lo tienen, y no lo tienen y son fanáticos. Pero hay algunos que conocen qué es la oración de fe, como hay los que saben lo que es la experiencia espiritual, aunque algunos que lo profesen, de corazón frío, no lo sepan. Incluso hay pastores que se hacen vulnerables a la reprimenda que Cristo dio a Nicodemo: "¿Eres tú maestro en Israel y no sabes estas cosas?" (Juan 3:10).