PRINCIPIO DE AVIVAMIENTO: PREPÁRESE PARA LOS ATAQUES

 



 Cada avivamiento que ha ocurrido ha traído consigo a los críticos. Todo pastor, evangelista o predicador que dirija un avivamiento debe contar con un grupo de intercesores en quienes confiar. Las oraciones de intercesores verdaderamente dotados son vitales, porque mientras Dios comienza a obrar milagros durante los períodos de avivamiento, ten por seguro que Satanás también trabajará para desacreditarlo, destruirlo y ponerle fin rápidamente.

Evan Roberts, de 26 años, figura clave del  Avivamiento de Galés en 1904-1905, sufrió una crisis nerviosa a los seis meses y permaneció recluido durante la mayor parte del resto de su vida. La necesidad de intercesores poderosos es innegable.

"Si encontramos un avivamiento del que nadie se opone, será mejor que volvamos a examinarlo para asegurarnos de que realmente sea un avivamiento". —Arthur Wallis.


El avivamiento atrae la presencia de Dios, pero también provoca la oposición del enemigo. Cada vez que Dios enciende un corazón, Satanás intenta apagar ese fuego mediante la tentación, el desánimo, la crítica, la división o la persecución. Por eso, quien anhela un avivamiento debe prepararse también para la batalla espiritual.

Las Escrituras muestran que ningún gran mover de Dios estuvo libre de oposición. Moisés enfrentó la rebelión del pueblo; Nehemías fue atacado mientras reconstruía Jerusalén; la iglesia primitiva fue perseguida después de Pentecostés. Sin embargo, ninguna oposición pudo detener lo que Dios había comenzado.

En griego, la palabra ἀγωνίζομαι (agōnízomai) significa luchar, esforzarse intensamente, combatir con perseverancia. Describe a un creyente que permanece firme hasta completar la obra que Dios le ha encomendado.

"Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo."
Efesios 6:11

"Todo avivamiento verdadero enfrentará oposición, pero ningún ataque puede apagar el fuego que Dios sostiene."

Padre, revísteme con toda tu armadura para permanecer firme en medio de cualquier ataque. Fortalece mi fe, guarda mi corazón del temor y del desánimo, y ayúdame a discernir las estrategias del enemigo. Que ninguna prueba, crítica o dificultad apague el fuego que has encendido en mi vida. Hazme perseverar hasta ver la plenitud de tu obra y caminar siempre en la victoria de Cristo. En el nombre de Jesús. Amén.

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