PRINCIPIO DE AVIVAMIENTO: SERVICIOS DE AVIVAMIENTO

 


Algunos suponen que los avivamientos dependen exclusivamente de la soberanía de Dios y que los humanos no podemos cambiar eso. Sin embargo, tras estudiar muchos avivamientos, hemos aprendido que nunca surgen de la nada. Siempre ha habido esfuerzos intencionados por parte de individuos antes de que se produzca el avivamiento.

El esfuerzo humano intencional más común que ha propiciado avivamientos ha sido la oración, seguida de reuniones prolongadas. Estas consistían en una serie de servicios religiosos que se celebraban cada noche durante varios días, a veces hasta catorce días o más. 

Muchos consideran hoy en día que estos "servicios de avivamiento" son una práctica anticuada; sin embargo, según el estudio de los avivamientos que hemos realizado, parece que este fue uno de los principios que se utilizaron para "desencadenar el fuego".

Por qué los servicios prolongados fueron efectivos
1. La gente no acudía a estos servicios esperando la rutina, sino que ejercían la fe de que algo diferente ocurriría. Y al salir de la rutina del servicio religioso semanal, los niveles de expectativa de la gente aumentaban, lo que fortalecía su fe en que Dios manifestaría verdaderamente su presencia.

2. Las promesas de Dios se hacen realidad por medio de la fe. La fe de algunas personas requiere tiempo para desarrollarse, y con varios servicios religiosos seguidos, se da tiempo para que la fe crezca.

3. Los predicadores (o evangelistas) eran utilizados para predicar durante los servicios, ya que poseían un don único que la mayoría de los pastores no tienen (Efesios 4:11). Los pastores tienen un don especial y único, incomparable con el de los predicadores, que consiste en mantener, consolar y guiar a la congregación. Sin embargo, con ese don único y ese llamado especial, los pastores no siempre son los más indicados para sacar a sus feligreses de su zona de confort y llevarlos a un avivamiento.

Un servicio de avivamiento no se define por su nombre, sino por la presencia de Dios. No basta con anunciar una campaña de avivamiento; es necesario que el Espíritu Santo tenga libertad para obrar.

En el libro de los Hechos, los creyentes no organizaban reuniones para entretener, sino para buscar a Dios. Predicaban la Palabra, oraban con fervor, adoraban con sinceridad y esperaban la intervención divina. Como resultado, Dios confirmaba su presencia con salvación, santidad, arrepentimiento y poder.

El verdadero avivamiento no depende de una agenda, un predicador o una producción; depende de un pueblo que anhela la gloria de Dios más que cualquier otra cosa.

En griego, la palabra λειτουργία (leitourgía), de donde proviene "liturgia", significa servicio o ministerio realizado para Dios. Un verdadero servicio de avivamiento es aquel donde toda la congregación ministra al Señor con un corazón rendido y Él responde con su presencia.

"Mientras ministraban al Señor y ayunaban, dijo el Espíritu Santo..."
Hechos 13:2

"No son los servicios los que producen el avivamiento; es la presencia de Dios la que transforma un servicio en avivamiento."

Señor, que cada reunión de tu Iglesia sea un altar donde tu Espíritu tenga plena libertad para obrar. Líbranos de la rutina y de las apariencias, y haz que cada servicio esté lleno de tu presencia, de tu Palabra y de tu poder. Que nuestras reuniones no sean un evento más, sino un encuentro contigo que transforme vidas y glorifique tu nombre. En el nombre de Jesús. Amén.

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